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Metas en el Señor

Al respecto algunas preguntas pueden surgir: ¿Has contado cuántas metas tienes? ¿Cómo las deseas alcanzar en el tiempo? ¿qué recursos necesitas para alcanzarlas? ¿Son propias o compartidas? ¿Son acordes con el propósito del Señor en nuestras vidas?
Al compartir estas líneas no pretendo dar una respuesta a todas estas preguntas, sino más bien plantear una idea global.
En Filipenses 3:12-16 el Apóstol Pablo nos presenta tres pasos:
1) Olvidar lo que queda atrás (costumbres pasadas, vicios, dolor, rencores, fracasos). Si el cristiano ha arreglado sus asuntos con Dios y con los hombres debería olvidarse del pasado. Con lo pasado reflexionamos y nos planteamos con la ayuda del Señor un nuevo plan.
2) Mirar lo que está adelante. De cara al futuro. El enfoque de un corredor es la mirada en el objetivo, el cuerpo hacia delante para que los pies lo lleven a la meta junto con toda su energía metal, emocional y física. Para el cristiano significa comprender claramente el propósito de Dios para sí. Efesios 1:4-6.
3) Proseguir a la meta: lograr el premio supremo en Cristo Jesús, buscando agradar y glorificar a Dios como lo hizo Jesucristo. Hebreos 12:1-2.


Buscar la excelencia
Un ejemplo Bíblico lo tenemos en Génesis 37:50: José olvida el pasado, perdona a quienes pecaron contra él, y se centra en el futuro, sirviendo con excelencia. Vendido como esclavo en Egipto, José opta por servir a Dios haciendo lo mejor que puede, independientemente de las circunstancias. Llego a ser el mejor esclavo, el mejor administrador en casa de Potifar hasta que lo encarcelan injustamente. En la cárcel decide olvidar el lujo de la casa de Potifar y llega a ser el mejor prisionero y administrador de la cárcel (Génesis 39:21-23), al ser liberado decide nuevamente olvidar y llega a ser el mejor en su cargo en el gobierno. (Génesis 41:51-52).
En algún momento de nuestras vidas podemos estar como José: en un lugar donde no deseamos estar, un trabajo que no nos gusta o con responsabilidades que no elegimos....recordemos entonces: olvidar el pasado perdonando a quienes nos ha causado dolor, concentrar nuestro esfuerzo en el lugar y fecha presentes, esperando en fe en nuestro Dios misericordioso. Cualquier sitio donde nos coloque Dios, es un buen sitio para dar frutos a su reino.
Cualquiera que fuere la circunstancias Dios nos capacitará para ser éxitosos, siempre que estemos mirando y poniéndonos a su disposición para que El nos use. Hebreos 12:1-2.

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